Poemario


TIBURÓN

Nos mantenemos juntos
nos mantenemos el uno al otro
siempre seremos fieles
a aquello que nos unió.
Sostenemos nuestra palabra
y nuestras normas también
los hombres pensarán lo que quieran
pues nos mantenemos inmunes.

El tiburón lágrimas tiene
y le corren por la cara
pero el tiburón en el agua vive
por lo que las lágrimas nadie las ve.
En el fondo se está solo
y muchas lágrimas fluyen
y es por eso que en el mar

el agua salada es.

Autor: Irvin Roldan 

MIL MOTIVOS

Me rasgué
la vida para ver
si mi alma aún sentía
si era digno de ti.
Y me inventé
mil motivos para huir
sólo uno para odiarme
por haberte hecho sufrir.

Combatí
a aquel diluvio con un fin 
y mi sangre ahora está viva
ese fin era estar junto a ti.
Y descubrí
que cuanto más lejos de ti
más profunda era mi herida
más amor podía sentir.

Autor: Irvin Roldan 

ALAS DE CRISTAL

Aprendiste a disfrutar
las caricias de la vida
sin pararte a pensar
el dolor que podría ser caer.
Siente el viento en tu cara
y el gran sol a tus espaldas
crees que no es digno de ti
hacer el camino a pie
como uno más.

Querías volar
sobre augurios de un cielo gris
querías volar
caminar no era digno de ti
querías volar
y tu sueño se truncó
se quebraron
tus alas de cristal.

Autor: Irvin Roldan


MAR NEGRO

Miedo.
No hay más.
Un mar estrellado
corrompiéndose ante mis ojos.

Los cielos
cayendo ante nuestros pies.
La luz
extinguiéndose en el horizonte.

Todo lo conocido se difumina
en las sombras de la negrura
de un mar infinito.

Luchando contra mares 
en busca de lo imposible.


Liberad.

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández

COLMILLOS DE SANGRE

Te lo ruego…
No oses a tentarme.
Porque no anhelo el sabor de tu sangre.
Ni añoro el aroma de tu carne podrida.

No finjas virginidad ante mis sentidos.
No oses a burlarte en frente de la boca del lobo.
Date cuenta que,
buen mentiroso siempre paga al final.

No oses a mirarme con ojos inocentes,
porque bien sabes, que son una farsa.
Una farsa en la cual perecí.
 
No sucumbo a la ceguera.
Ya no más.

Tú… ágil y buen corredor,
no eres más que un simple roedor.
De aquel que sentí compasión.
Aquel que acurruque en mantos de pelaje ceniciento.

Apuñalé el pensamiento solo para mantenerte seguro.
Pero al final, no fui más que solo la burla de tus juegos
 y bromas malgastadas.

Mis piernas son débiles,
y el ayuno mata sin piedad.
La ventisca congela el alma,                                                     
y la sed marchita la cordura.

Te lo ruego.
No oses a tentarme.
Porque esta vez no negare la carne.
No sucumbiré a la muerte.

Ven y recuéstate en seda blanca.
Diría ser piadoso, pero mi cordura ha sido quebrada.

Solo añoro el sabor de tu sangre.
Así que corre, y ocúltate bien,
porque esta vez…
Los colmillos han de florecer,
y la sangre se derramara,
en un paisaje teñido de escarlata

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández


DOLORES CLANDESTINOS

Un reflejo.
Un simple reflejo distorsionado.

No existe claridad.
No hay pánico, ni dolor.
El mundo tiembla,
y se estremece ante el caos.

No importa a qué lado mires,
todo se pinta de cenizas.
No blanco, ni negro.
Solo cenizas.

El aire asfixiándonos,
como pez fuera del agua.
La vida mirándonos,
en espera de que las aves nos consuman
y nuestros restos se conviertan en polvo.

Pero no importa, porque después de todo,
aún no alcanzamos a entender lo que anda mal.
El tiempo gira a nuestro alrededor
y hace de nuestras almas lo que le plazca.

Juega con mentes.
Encerrándolas en laberintos que,
ciertamente, no tienen salida.

Un truco.
Una ilusión.

No existe lo simple,
ni lo complicado.
Solo el control.

Un control que nosotros,
por más que tratemos,
jamás poseeremos.

Eso es todo.
El gran truco de la vida.
No hay más.

Fin del acto.

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández

ENTRE INFINITOS

Fría y solitaria.
No cuenta historias,
ni predice el futuro.

No es reconocida en libros.
Ni tomada en cuenta por grandes artistas.

Solo un borrón insignificante.
No alude a grandeza,
ni es perteneciente
de historias épicas.

Varada en el rincón más obscuro
se queda.
Ve venir a los grandes,
pero ella no traza sus destinos

No da luz ni calor, ya que
ni eso puede hacer.

No es la guía de hombres valerosos,
No es portadora de recuerdos
ni de sueños.

Solo una enana.
Eso es lo que es.
Con vida terminal, sin un amigo
que la añore en un futuro

Sola como muchas otras,

en un mar de infinitos.

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández



DESPERTAR.

Así
La calle grita
Las sonrisas se marchitan
Las gotas caen
Y el sol se marcha

La noche cae
los globos vuelan
la guitarra suena
y todos sueñan
las miradas crecen
y la luna adormece

y así vuelve amanecer.

Autor: Daniel Rodríguez Chegui 

EL AMIGO Y EL OLVIDO.

Caí en el lugar indicado
¿Cómo estás? Dijo mi amigo
Sin saber me quede dormido
Me contaron lo sucedido
Y de risa me he muerto
No poder creer
Lo que había vivido

No sabía quién era
Pero me fui con el
Al despertar me dijo
Solo soy tu amigo
El que te trajo todo aturdido
Y solo fue un descuido
Gracias le he dicho
De nada me ha respondido
Y me fui solo
A mi hogar
Sin mi cartera hallar
Mi amigo el favor había de cobrar.

Autor: Daniel Rodríguez Chegui 

COMA.

Lo sé.
Sin duda el recuerdo no me deja descansar.
Soy como el coma.
No tengo sentimientos.

No tengo ningún pensar.
La pena de mi ser
se adormece,
se cae y no puede crecer.

Autor: Daniel Rodríguez Chegui 

DREAM.

Las notas del piano
me enajenan.
Las cuerdas del violín
me encierran.

Y solo puedo saber
que me he de morir.
Pues fugitivo soy
y no puedo correr.
Solo soy un sueño.

Daniel Rodríguez Chegui 

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