Cuentos

Olhympica

Hace no mucho tiempo, en la gran ciudad de Avalon, vivían 4 singulares muchachos; Sonn de 20 años, su hermano menor Nikki de 15, Juna de 18  y Andrei de 16. Los cuatro eran grandes amigos y compañeros en un grupo musical bautizado Olhympica por Nikki, quien era el baterista y vocalista ocasional. Sonn se encargaba de la voz principal y la guitarra rítmica, mientras que Juna se encargaba de la guitarra líder y Andrei del bajo. Los cuatro miembros poseían un talento que sin duda los llevaría lejos, aunque sería un camino muy difícil viviendo en una ciudad hermosa, pero llena de corrupción, gente ignorante y mucha violencia.
Los muchachos estaban empeñados en poder irse de Avalon y seguir un camino propio, hacia donde el tiempo tomado de la mano de la música los llevara alrededor del mundo. Comenzaron a componer múltiples canciones, las cuales eran extraordinarias piezas de arte, aunque los cuatro estaban de acuerdo en una cosa; les faltaba algo.
Al no poder encontrar ese algo faltante en las canciones, grabaron su primer álbum homónimo en los estudios Avalon High, dirigidos por Sike Sernes, un productor afamado aunque perverso. Sike siempre quería tener el control absoluto sobre Olhympica, aunque los chicos nunca le dieron oportunidad. Finalmente, el álbum salió a la luz y a la gente de fuera le agradó bastante, aunque no se pudo decir lo mismo de los habitantes y gobernantes de Avalon, ya que ellos pensaban que era un grupo de jóvenes que no sabían lo que deseaban realmente y tontos.
Olhympica obtuvo muchas ganancias por su primer álbum y gracias a ello lograron hacer más ruido entre la gente, dando entrevistas, múltiples shows en vivo e incluso los cuatro miembros eran ya considerados “sex symbols”. A pesar de las críticas negativas por parte del gobierno de la ciudad y hasta del mismo Sike, la banda finalmente fue aceptada por el vox populi y tanto el pueblo como la banda creían que estaban siendo gobernados por patanes corruptos y mujeriegos, gracias a esto los muchachos obtuvieron la suficiente inspiración para comenzar a trabajar en su segundo álbum.
Los chicos finalmente decidieron el título del 2do. Álbum que sería The Lion’s Sacrifice, dicho álbum habló acerca de lo hermosa que era Avalon, pero a su vez del podrido y lamentable gobierno que la sometía, inclusive llegando a criticar al gran patriarca en una canción entera. También fue producido en los estudios Avalon High, aunque esta vez no fue Sike quien se encargara de ello a petición directa de la banda.
La gente de Avalon estaba encantada y totalmente de acuerdo con el contenido del álbum, llegando a ser No. 1 en las listas locales. Esto molestó severamente al gran patriarca y estaba a punto de enviar a matar de manera secreta a los miembros de Olhympica, a todo aquel que comprara su álbum e incluso a los productores del mismo, pero justo antes de que el patriarca cometiera una locura, el monstruo marino Kraken atacó la ciudad como era muy acostumbrado desde hace siglos.
El Kraken fue confrontado y derrotado por el Guerrero de Sagitario y su hermana Rías Gremory, a quien Sonn amaba en secreto, pero desafortunadamente Sagitario perdió la vida en combate, su nombre real era Nero Gremory. Olhympica en agradecimiento y ofreciendo sus condolencias, relanzó The Lion’s Sacrifice ahora con dos canciones nuevas de título Rías Gremory, donde Sonn le confesaría su amor, y otra de título homónimo del álbum hablando acerca de Nero Gremory y su sacrificio por la gente de Avalon, tema que cerraría la lista de canciones con broche de oro.
La banda vio que a pesar de todo aún había gente de bien protegiendo Avalon, desafortunadamente los gobernantes nunca pelean sus batallas y gente buena e inocente muere como consecuencia. Una vez que todo se tranquilizó en Avalon, los chicos aún deseaban salir de ahí, así que comenzaron a trabajar en su plan de escape perfecto. Entre los cuatro miembros construyeron un globo aerostático con bastante capacidad y aguante como para llegar lo suficientemente lejos de la ciudad sin problemas, pero desafortunadamente Sike se percató de esto siguiendo a la banda muy de cerca y saboteó el mecanismo de vuelo.
Nikki tuvo una idea peligrosa e imprudente, pero marcaría el escape perfecto y sin ser borrados completamente del mapa. Robó todo el equipo de grabación de los estudios Avalon High, lo puso en el globo y mientras escapaban, Olhympica grabaría su tercer álbum. Ahora es sólo cuestión de tiempo para ver si fueron capaces de cumplir con esa nueva meta que la vida y el deseo de escapar les pusieron enfrente, pero cómo vivieron y a dónde fueron a partir de entonces es otra historia.

Autor: Irvin Roldan 
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La tropa

Era el año de 1853 en Inglaterra, en el área de Brixton para ser exactos, lugar donde un muchacho de 24 años llamado Edward “Eddie” Murdoch estaba a punto de ser enlistado en el ejército para combatir en la Guerra de Crimea contra amenazas rusas que ocurrían en aquel año. Eddie debería cumplir con éste deber, dejando atrás a su esposa Maras embarazada, a su padre alcohólico declarado caso perdido y a su madre casi desaseada por motivo de cáncer. Al día siguiente de ser enlistado subió a un tranvía con otros 500 hombres aproximadamente, todos de camino al punto de enlace, armados y con las mismas posibilidades de morir dolorosa, lenta e indiscriminadamente por infinidad de motivos.
Una vez llegado al establecimiento del ejército luego de viajar casi 6 días enteros, Eddie conoció a Booker Sander, uno de los tantos soldados enlistados a la fuerza, quien ya había criado fama de ser un completo psicópata sanguinario capaz de matar a cualquiera y luego de esto confeccionar una máscara con la carne de su rostro, motivo por el cual Sander era conocido como “Caracuero”. A pesar de ser un loco de atar, Sander estableció una entrañable amistad con Eddie, mientras que éste último aprendía cada vez más retorcidas técnicas de tortura para con sus prisioneros como gotas de cera caliente en la piel, arrancado de uñas con bayonetas o sodomizar con alambres de púa.
A lo largo de la guerra, Eddie y Caracuero fueron reconocidos como los mejores soldados de la división, de modo que fueron nombrados capitanes y nombraron a su escuadrón “Dama de Hierro”. Para el año nuevo de 1854 la guerra estaba casi ganada, no obstante el ejército enemigo aún era capaz de sacar fuerzas de flaqueza e incluso darle la vuelta al violento asunto, así que Eddie y Caracuero comenzaron a planear un violento desenlace para la gran batalla final en secreto para cuando llegase el momento, sorprender al enemigo y llenar de valor y confianza al resto del escuadrón.
Aquel par de enfermos y dementes amigos necesitaba ayuda para lograr su explosivo plan de muerte, de manera que la solicitaron del sargento Bryan Rhyes, y los corporales Reiben Reed y Cass Browne. Los nuevos involucrados no eran tan violentos como los capitanes, pero fueron seleccionados por su coraje, valor y capacidad de combate e idear tácticas de asesinato tanto cuerpo a cuerpo como en la utilización de armas blancas y de fuego. Todo en el entorno de batallas marchaba aparentemente bien, aunque Eddie se sentía cada vez más extrañado de su esposa y ahora ansiaba terminar con la guerra para poder conocer a su pequeña hija Maras II de 4 meses de nacida.
Finalmente, el plan de los muchachos estaba terminado sin ninguna nota en falso y todo perfectamente calculado y arreglado en contra del enemigo, crearían un infierno. Desafortunadamente, el sargento Rhyes y el corporal Browne cayeron en acción al ser disparados por carabinas enemigas en una emboscada, lo cual enfureció a Eddie y a Caracuero, marcando el inicio de la batalla final. El plan se llevó a cabo tal y como se esperaba, creando una imagen de muerte impresionante y asqueante con ríos de sangre corriendo sin cesar, cadáveres de caballos obstaculizando el campo de batalla, retiembles de los cañones y los pedazos de carne humana junto con los órganos internos de los hombres volando por todos los aires mediante la dinamita plantada a lo largo y ancho del valle de Balaclava donde ocurrió todo.
El valle se transformó en un total infierno que no parecía que cesara en un largo, largo tiempo. La batalla se tornó mucho más complicada y pesada, y en un momento de distracción, Reiben Reed cayó muerto al ser atravesado por 7 balas y lo peor, Caracuero fue derribado de su caballo, quedando paralítico de la cintura para abajo. Eddie al percatarse de lo terrible de los sucesos, intentaba salvar a su amigo Caracuero, pero éste se negó ya que no deseaba vivir así ni caer en manos de los rusos, por lo que pidió a Eddie como última voluntad que le disparara él mismo en la cabeza.
Antes de morir, Caracuero le dio a Eddie la bandera de su ejército y le encomendó la tarea de ganar la guerra y poner el nombre del escuadrón Dama de Hierro en alto para quedar grabado en la historia por siempre. Luego de esto, Eddie no tuvo otra opción que terminar con la vida de su amigo y continuar con la misión. Lleno de rabia, ensilló el último caballo vivo, tomó la bandera, empuñó su espada y se aproximó al establecimiento del enemigo abriéndose paso en medio de la violenta batalla.
Logró llegar al asta bandera del enemigo, la cortó y justo antes de colocar la suya 2 balas atravesaron su pecho, sin embargo se mantuvo en pie, desangrándose y casi agonizando asesinó a su atacante degollándolo con su espada, colocó su bandera en alto y cayó desmayado. Las ráfagas de los rifles callaron y no había una sola alma viva en el valle, Eddie despertó y mientras yacía ahí olvidado y sólo en medio de más de 1, 000 cadáveres, sin derramar una lágrima dio su último suspiro para pasar en paz al más allá.
Edward Murdoch, mejor conocido como “Eddie”, fue solamente uno más de los tantos hombres británicos que dieron su vida aquel día, en la batalla de Balaclava ocurrida en 1854 durante la guerra de Crimea dejando atrás una vida tal vez prometedora. Pero, ¿acaso la merecía? Lo que no se sabía de Eddie es que siempre fue un rebelde, anárquico y holgazán, por esto es que sus padres decayeron en problemas terminales como alcoholismo y cáncer en reacción a los corajes y sufrimientos pasados, y que su matrimonio fue forzado ya que el embarazo de su esposa y posterior nacimiento de su hija fueron fruto de una violación. 

Autor: Irvin Roldan 
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Historia de un amor de por vida

Cuál sería mi mayor suerte, si no tener a mi lado al amor de mi vida. Cuál sería mi mayor suerte, si no tener la posibilidad de crecer y de hacerme mayor a su lado. Cuál sería mi mayor suerte, si no poder contar nuestra historia:
Justo empezaba el verano de 2013. Como cada año, mi familia y yo pasamos el julio en unos apartamentos de Vallarta. Habitualmente, mi hermano y yo pasábamos los días de verano componiendo canciones y disfrutando de la piscina y la playa. Todo funcionaba como solía funcionar, hasta que un día, como si los planetas, las estrellas y las constelaciones se alinearan a mi favor, la encontré. Estaba junto a una amiga en el lado más inusual de la piscina. No me preocupé acerca de qué estaban hablando, pero sugerí a mi hermano que fuéramos a hablar con ellas.

Todo ocurrió muy rápido, y pronto aquellas chicas y nosotros nos hicimos amigos. Por aquél entonces, yo era un despreocupado de 13 años, amante de la música clásica y de los videojuegos. Ella, una niña de 12 años, la más bella, adorable e inocente niña. Aquél año, algo en mi interior surgió, algo nació de entre mis entrañas, aunque ni yo mismo lo supiera. Pasó un año entero, hasta el siguiente verano. Tardé aproximadamente 2 minutos en enamorarme de aquella chica de 12 años. La vi llegar a la piscina, con aquella sonrisa en la mirada y aquellos profundos labios rosados.

Aquél verano fue maravilloso. Realmente, no sucedió nada entre nosotros, simplemente hablamos, algo que en nuestros tiempos se está perdiendo. Hablar, hablamos de todo. No pude hacer nada más que enamorarme profundamente de aquella mujer. No obstante, había un problema: la edad frenaba su decisión. Durante seis meses, crecí a su lado, crecí como poeta, como compositor, como baterista, como músico, como persona, como humano. Crecí como jamás con nadie he crecido, hubo algo en aquella chica que me llegó hasta lo más profundo de mi ser, hasta la esencia de mi existencia, me dio una razón para vivir. Sin embargo, nuestra amistad nunca llegó a más, no pude atravesar la impenetrable barrera de su inseguridad, y no hubo más remedio que distanciarnos. Si algo puede parecerse a morir, aquél instante, el instante en que se rompió nuestra relación lo fue.

Sin embargo, y contra todos mis pensamientos, pude seguir adelante. Conocí a una chica de clase y me enamoré de ella. Pero desde el primer instante, no fue lo mismo. Supe desde el primer momento que aquella chica me gustaba, pero supe también desde el primer momento que ella no era mi chica… no era mi amor. Aún así seguí con ella, porque la quería. Pasaron 3 meses, hasta que llegó de nuevo el verano, el verano de 2014.

Algo en mi interior reconoció de nuevo aquellos sentimientos al verla, volvió a sentir las mismas mariposas al mirarla, volvió a vivir como la primera vez. Aún así, me autoengañé para abordar lo que no quería soportar: enamorarme de nuevo del amor de mi vida.

Llegaba el día de mi cumpleaños, y me prepararon una fiesta sorpresa todos mis amigos de los apartamentos de Tarragona, incluido ella. Aquél día, llevó un vestido blanco radiante, fabuloso, que lucía espectacular contrastando con su moreno de piel. Se acordaba de todo. Se acordaba de cada momento que pasamos juntos, de cada sonrisa, de cada palabra. Se acordaba de absolutamente todo. Y yo me acordé de algo también: me acordé del amor. Me acordé de las mariposas en el estómago, me acordé de la inspiración, me acordé de sus ojos, me acordé de su sonrisa, me acorde de su pelo, de su piel; me acordé de ella.

Durante los siguientes días, mi confusión me consumió, pero los planetas, las estrellas y las constelaciones volvieron a alinearse a mi favor. Conseguí el valor para dejar a mi novia y poder llenar de nuevo mi corazón y mi alma, con la mujer más perfecta que la naturaleza puede dar, con la mujer de mi vida.

Autor: Irvin Roldan 
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Sombras y cenizas
Mi nombre no importa.
Dejó de importar hace ya bastante tiempo.
No es más que una simple palabra que pronto quedara enterrada en lo más profundo del olvido de la mente de aquellos que osaron a desafiarme e ignorar mi existencia.
Al igual que todo lo demás en este mundo, se perderá en el tiempo. Difuminándose en las cenizas del pasado…
Eso los incluye a ustedes.
Nunca fui relevante para su especie, así que ¿por qué tendría que compadecerme de seres tan despreciables como lo son ustedes ahora que nuestro mundo está al borde del colapso total?
¿Por qué habría de perdonarlos después de todo lo que me hicieron?
¡Por su culpa estoy muriendo!
Recuerdo…
Cuando barcos naufragaban y brújulas perdían su dirección.
Solía tener fe.
Tenía la ingenua esperanza de que alguien volviera a recordarme… y que llorara… por mí.
Pero ustedes son ciegos. Pasaron toda una vida queriendo hacerse pasar por dios, cuando lo único que causaron fue marcar inicio a su propio fin.
Dan asco.
Daría lo que fuera por que sus lágrimas regaran mi suelo baldío. Que sus sollozos trajeran de vuelta a aves cantoras y que sus gritos despejaran cielos y ahuyentaran rayos.
¡¿Por qué?!
No vale la pena seguir llorando por algo que jamás volverá a ser.
Ven, y déjame contarte, no sobre aquello que será, sino sobre aquello que fue.
En el pasado no hacían falta lágrimas para intentar dar vida a una tierra muerta. Las rosas no eran espinos traicioneros.
Hubo un tiempo en el que llegue a ser la cosa más espectacular jamás vista.
Podía extenderme a donde yo quisiera sin que nadie me mandara.
Crecer tan alto hasta que mis propias limitaciones me regresaran de vuelta al suelo.
En ese entonces era tan grande que incluso podía rozar el cielo con solo estirar un dedo, y al hacerlo, pintura celeste embarraba mis manos, y fibras de seda nadaban a mí alrededor.
Los mares reflejaban con claridad la vida que gobernaba sobre ellos.
No olvido aquélla sensación de poder que cernía sobre mí. Podía ser invencible, sin nadie lo suficientemente fuerte ni ágil para combatirme, sin embargo… anhelaba tanto con quien poder compartir la vida, pero ustedes, me temo que no fueron mi mejor elección.
Con el transcurso del tiempo, los que habían sido mares, no fueron más que una espesa capa de dolor y desolación. Incapaz de ver fondo, hacia los secretos que poseía.
Ya no existía reflejo claro del cual fiarse.
Lo que había sido seda en un pasado, ahora solo era un grueso manto de perdición. Cegándolos sin que siquiera ustedes mismos se percataran de ello.
Alejándolos de la belleza de sentirse atrapados en un sendero de mil caminos, del cual, existe más que solo belleza infinita, pero nada malo.
Todo era perfecto, hasta el día que les abrí paso a través de mis mantos rocosos.
Después de eso, todo nuestro mundo se quebró ante nuestros pies.
Ahora los miro con una profunda lastima. No es que no lo haya hecho antes, pero duele. Me duele tantos verlos viajar en esos pedazos de chatarra, buscando planetas nuevos que poblar, nuevas galaxias.
Buscando desesperadamente una forma de hacer volver lo que era antes.
Duele tanto saber que jamás miraron atrás. Que jamás se percataron de aquello que ya tenían. Nunca les importo.
Ahora yo muero, y ustedes conmigo.

No seremos más que sombras y cenizas en mundo desolado que será olvidado cuando el ultimo ser que haya permanecido de pie sea transformado en polvo.

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández
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Necesito un loquero

Eres un chico normal, con una vida normal. Hasta que miras a tu alrededor y te dices: hey, hay algo mal aquí.
Miras hacia los lados con cierta extrañeza.
Las cosas parecen desaparecer como por arte de magia y  después de un tiempo aparecen repentinamente de la nada.
Te miras al espejo, nervioso. Dudoso de tu cordura, pero al final decides ignorarlo como todo lo anterior.
Pasan los días. Escuchas extraños ruidos y voces que hablan durante toda la mañana y parte de la tarde.
Esta vez, a punto de colapsar por los nervios, te acercas cuidadosamente hacia la ventana rogando que, al jalar la cortina, no haya un psicópata demente fuera de tu casa.
Das un respiro, preparándote mentalmente.
Un segundo respiro. Los segundos pasan y vuelves a dar otro respiro. En vez de respiros tranquilizadores parece que estas hiperventilando. Más bien, no parece. Lo estas.
Te das una bofetada en la cara para calmarte de una vez por todas. Sí, creo que eso fue mejor que respirar, pero en fin.
Por fin te armas de valor y tiras de la tela con todas tus fuerzas.
Fiu… que alivio.
Lo único que se alcanza a distinguir a la distancia son los hijos odiosos de tu vecino, los cuales montan en bicicleta.
Un pensamiento fugaz cruza por tu mente, y el pánico por el que habías atravesado anteriormente es remplazado por la divertida imagen de tus vecinos cayendo de sus bicicletas.
Quizás suene un poco cruel… a quien engañamos, seguramente sería divertido hacerlo.
Lentamente te separas de las cortinas, y justo cuando creías que un infarto no podía matarte, volteas y el florero favorito de tu madre se quiebra sin razón aparente.
Típico. Niegas con la cabeza y buscas dar una razón lógica a todos aquellos acontecimientos que te acosaron durante todo el día.
Prefieres mil veces creer que posiblemente necesites ir al psicólogo que a pensar que puede haber algo sobrenatural en tu casa.
En fin. Recoges todas las piezas de cristal de aquel florero con mucho cuidado de no cortarte los dedos y te diriges a tu habitación tranquilamente para colocarte tu pijama y poder dormir a gusto.
Pero la noche no es más tranquila que la mañana, no señor.
Tienes la horrible inquietud de que alguien te está mirando por detrás  de la puerta.
Al igual que un niño de cinco años, las cobijas te cubren toda la cabeza y haces todo lo posible por alejar aquella tentación que te incita a voltear.
Nuevamente, al igual que los otros días de la semana, los crujidos y rechinidos de las puertas y escaleras se hacen presentes.
Al igual que en las películas de terror, tratas de hundir tu cabeza lo mayormente posible en la almohada, y durante unos cuantos segundos desearías tener el mismo cuerpo que una tortuga para así poder resguardar tu cabeza dentro de un caparazón.
El ambiente se siente cada vez más frío y tenso, al igual que ese momento en que el monstruo está cada vez más cerca de su víctima, preparándose para degollarlo.
Algo se sienta en tus piernas, y por más que hayas tratado de contenerlo, gritas al igual que una niña.
El grito se prolonga hasta que tu garganta queda completamente seca y te detienes para recuperar el aliento.
Miras al frente y una sonrisa se extiende por tu rostro.
Qué alivio, es solo el perro.
Solo tu perro… y alguien más al fondo.
Al mirar a la puerta caes en la cuenta de que hay un niño de pie, mirándote.
Cierras los ojos y sacudes la cabeza esperando que al abrirlos, el niño no este justamente en frente de tu nariz, pero al abrirlos no hay nada.
El perro, al igual que tú, tiembla de miedo. Lo único que puedes hacer es acariciar su pelaje esperando que eso pueda confortarte de igual manera.
Al día siguiente aun sigues en debate de decidir si eres un loco que necesita ayuda psicológica, o simplemente esa casa esta embrujada.
Sacudes tu cabeza bruscamente. Independientemente de la decisión que tomes, hay algo que susurra a tu oído y te dice que el mundo no es como todos lo conocen.
Que hay portales a nuevos mundos y dimensiones.
De cualquier manera, si optas por ir al loquero, no olvides llevar de paso al perro. Puede que esté más traumatizado que tú.
Uno nunca sabe lo que los animales pueden ver.

Autora: Cecilia Daniela Olivares Hernández
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EL NIÑO QUE QUERIA SER ADULTO

Saúl era un niño un tanto extraño para los demás compañeros de su clase, se enfocaba demasiado en sus estudios y sus intereses eran muy peculiares.
Disfrutaba mucho conversar con su abuelo de temas que cualquier otro niño ni siquiera entendería, ha Saúl le encantaba jugar ajedrez y póker con los ancianos del parque.

Saúl acostumbraba caminar hacia la casa de sus abuelos todos los días al salir de clases, un día se encontró con varios compañeros de la escuela en el transcurso del camino a la casa de sus abuelos, los niños muy seguido lo molestaban ya que decían que era muy raro y ese día no fue la excepción, al llegar a la casa de sus abuelos sin decir nada comenzó a llorar y su abuela al verlo le pregunto qué le pasaba, el agacho la cabeza y no dijo nada. Días después en la escuela, Saúl se dirigió a los niños que lo habían molestado y estando frente a ellos les pregunto cuál era la razón de que recibiera ofensas, los niños se acercaron a el intimidándolo y cuando él creía que estaba perdido, los niños lo abrazaron y le pidieron una disculpa, desde ese momento se volvieron los mejores amigos y todo termino bien.

Autor: Daniel Rodríguez Chegui 
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EL VIAJE DE DANIEL
Los niños esperan impacientemente la salida de clases, más aún cuando se trata del último día. Eso es lo que sentía el Pequeño Daniel, un niño de tan solo 10 años, el no dejaba de mirar el reloj en la pared, no aguantaba las ganas de que llegara la hora de salida, mientras algunos profesores se despedían de sus alumnos con gran nostalgia, para otros fue como un día normal, ha Daniel nada lo distraía, solo pensaba en las increíbles vacaciones que ya tenía planeadas, primero estaba la playa con sus padres en el maravilloso estado de Guerrero, luego planeaba visitar a sus tíos y primos que tanto quería, todo sería juego y diversión en sus vacaciones.
El día de clases terminó, Daniel y sus compañeros se despidieron antes de que sus padres llegaran y lo llevaran de regreso a su casa. Ya en el camino solo podía pensar en lo maravillosas que serían sus vacaciones. Para Daniel todo parecía normal en el recorrido, hasta que de pronto el cielo se empezó a oscurecer más y más a cada momento, Daniel sorprendido y asustado comenzó a gritar con desesperación, sus padres se detuvieron hasta entender que es lo que estaba pasando, de pronto un enorme sonido se escuchó en el cielo, era una gigantesca nave espacial, Daniel de inmediato pensó en aliens. La nave al final se detuvo frente a su auto.
Para ese momento ya la oscuridad se había disipado lentamente, su padre salió  lentamente del vehículo a mirar más de cerca, era de forma de una bandeja redonda, tenía destellos plateados en las esquinas, de repente salió de la nave una rampa que llegó al piso, y una enorme puerta se abrió. Empezaron a salir tres personas, eran como nosotros, pero vestían de una manera un tanto extraña, con enormes vestidos y con cuellos largos.
Estos extrañas criaturas caminaron hacia su padre, preguntaron por el pequeño Daniel, el muy sorprendido no comprendía nada, en ese momento respondió –Soy yo. Los tres extraños se le acercaron y en seguida lo invitaron a acompañarlos, su padre no permitió que se le acercaran más a Daniel, Pero Daniel accedió a acompañarlos, su padre estaba completamente impactado y solo se quedó ahí, sin hacer nada, ya que nadie les había ofrecido resistencia alguna. Subieron los cuatro a la nave y se marcharon enseguida.
Daniel se encontraba dentro de la nave, miró a su alrededor y encontró todo muy familiar, como si se tratara de una casa moderna. Las personas que lo habían hecho subir a la nave, empezaron a explicarle, que ellos venían del futuro, del Dos Mil Quinientos Cincuenta, para ser más exactos. Necesitaban  únicamente algo de él, los de su época ya no podían apreciar el arte. Todos en ese futuro no tenían ya estas cualidades, Daniel debía tratar de enseñarles nuevamente una manera para volver a ser niños, y enseñar a los suyos como comportarse desde su nacimiento.
El tiempo pasó y Daniel continuo con su tarea después de un largo tiempo decidió quedarse y se convirtió en el ser humano capaz de salvar a la humanidad, de una manera muy peculiar, Daniel viajo al futuro para salvar nuestro presente.

Autor: Daniel Rodríguez Chegui 

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